Se ha hecho de rogar un poco, pero aquí está la 3a y última entrega del fin de semana en París.
Mientras escribo estas lineas me siento triste y tengo el corazón encogido, otra vez. Presiento que va a ser como una segunda despedida a ésta ciudad que tanto me dio en tan sólo 3 días... (Cuando despegó el avión no lloré, pero poco faltó).
Dejando a un lado mi amor infinito por París, éstas últimas horas que pasamos allí (el avión salía a las 22h) fueron las más relajadas de todo el viaje. No sé si fue porque sabíamos que lo bueno se acababa o por que estábamos hechos polvo, pero el caso es que íbamos como flotando como en una nube y sin ninguna prisa.
El tercer día lo dedicamos exclusivamente a visitar el barrio bohemio de Montmartre y la basílica del Sagrado Corazón. Nos apetecía pasar las últimas horas callejeando y respirando el París más artístico.
Decidimos empezar con la visita que habíamos dejado pendiente el primer día al Sagrado Corazón. El día estaba algo nublado y no resplandecía de la misma manera, pero aún así tenía su encanto.
El tercer día lo dedicamos exclusivamente a visitar el barrio bohemio de Montmartre y la basílica del Sagrado Corazón. Nos apetecía pasar las últimas horas callejeando y respirando el París más artístico.
Decidimos empezar con la visita que habíamos dejado pendiente el primer día al Sagrado Corazón. El día estaba algo nublado y no resplandecía de la misma manera, pero aún así tenía su encanto.











