No hace falta ir a la otra punta del mundo para encontrar lugares bellos, paisajes magnéticos, experiencias distintas. A veces en nuestro afán de conquistar continentes olvidamos mirar lo que tenemos debajo de las narices perdiéndonos auténticas maravillas.
Hoy nos colamos en la maleta de María - el Objetivo de María -, así como quien no quiere la cosa, para que nos descubra un lugar del que seguro que has oído hablar pero que nunca hubieras imaginado así: el Cabo de Gata.
Así que si alguna vez has soñado con áridos desiertos, playas de aguas cristalinas o entrar en un bar de lejano oeste cual bandido pistolero... sigue leyendo, te va a gustar.
Conocer el Cabo de Gata ha sido una de las mejores experiencias que he tenido, una se pierde en el entorno, se convierte parte de él, no te sientes lejos de nada ni de nadie y sin embargo, te encuentras metida una burbuja paradisíaca que te hace olvidar el resto del mundo.












