No soy una persona que tenga gurús, ni una gran fan apasionada de nadie en concreto. De hecho, hasta hace dos días, no tenía ningún fotógrafo referente del cual pudiera pasar horas mirando su obra. Hasta que encontré a Vivian Maier, una niñera que vivió y retrató los años 50 en Nueva York y Chicago.
El flechazo fue instantáneo. Sus fotografías (la mayoría robados descarados) y el aura de misterio que la envuelve fueron los ingredientes perfectos que despertaron mis ganas de saber más.

